La editorial con sede en un puesto del mercado

27 FEBRUARY, 2013 | 08:55 | Lo escribe 

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Enfrente hay pescados. Al lado, fruta. En el pasillo de atrás venden carne y, nada más entrar, una vidriera muestra unos cubos llenos de aceitunas. El Mercado de Antón Martín, en Madrid, es uno de los pocos que se ha salvado de la gentrificación.

El mercado ha escapado de la invasión de barras de ostras, cava y chocolate glamour para paladares turistas y de fin de semana. Antón Martín mantiene tras sus vitrinas las pechugas de pollo y los filetes de cerdo que alimentan al barrio.

Esto no implica haber quedado perdido en la oscuridad del pasado. El mercado se esfuerza por ser contemporáneo a su tiempo y por establecer un balance entre las nuevas tendencias y la tradición que nunca dañó a nadie.

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La resurrección de la carne (el pollo, las verduras y el mercado en general)

Fuente: Yorokobu   20 JUNE, 2012 | 12:47 | Lo escribe comment

Del número 41 de la calle Embajadores sale un tipo parecido a Loquillo con bolsas de la compra. Tras él, una Janis Joplin castiza lleva cebollas puerro asomándole de la bolsa de tela (¿cuál si no?). Termina la extraña procesión una señora de las de toda la vida con el carrito a cuadros de toda la vida.

No es una de Almodóvar

Estamos en el Mercado de San Fernando de Lavapiés, ese mercado que los vecinos del barrio recordamos con cierto aire sórdido (como el Nueva York de las pelis de los ochenta) y más propio de escena de un crimen que de los preparativos para un buen potaje. Ah, lo que hubiera hecho el joven Alejandro Amenábar con esos callejones penumbrosos y ese segundo piso abandonado. Lo veo: en lugar de Tesis la película se hubiera llamado Crisis.

Pero hoy no es así para nada

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San Fernando: el mercado que no quiso ser gourmet

Fuente: Explora Madrid

En un mercado se compra fruta y verdura al peso. En el de San Fernando, además, libros a diez euros el kilo. En las plazas de abastos de toda la vida hay colmados; en esta también venden cervezas artesanas. Puedes comprar tomates al uso o si lo prefieres, ecológicos. O un regalito de lo más indie. O una pescadilla. Esto es San Fernando, un mercado que desde hace unos meses le planta cara al destino al que muchos mercados parecen predestinados en la Villa: cerrojazo o espacio gourmet. Esta es la historia del hambre que agudiza el ingenio. De cómo la voluntad de los comerciantes, el boca a boca y el coraje de unos emprendedores están cambiando el destino de un lugar que, por encima de todo, no quiere convertirse en San Miguel o San Antón.


Veteranas y novatas, en un recodo del mercado

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