La invasión de los Ultramercados


Esta semana encontramos dos noticias relacionadas con el daño al tejido comercial y social que significa la penetración de las grandes y medianas superficies en el centro de nuestras ciudades. Estas sucursales de las grandes coorporaciones de la distribución alimentaria están haciendo competencia desleal a nuestros vecinos y ahogando a los productores, sin embargo, la administración las ha elegido para “rehabilitar los mercados tradicionales”, llegando a subvencionar la jugada con dinero público.

Para colar este verdadero caballo de troya en nuestros barrios se crea la ficción de que “salvarán a los comerciantes” generando tráfico en el mercado. La realidad es que, tras las obras de varios años y millonarios costes, los comerciantes prácticamente han desaparecido, como comprobamos en el flamante mercado de San Antón, que ha abierto con un gigantesco SuperCor a planta de calle y ningún puesto minorista, cero. Según nos informaron en el propio “mercado” solo un puesto de los anteriores a la reforma va a continuar, pero su planta, la primera, aún no estaba terminada.

Algo similar va a suceder en el mercado de Barceló, con proyecto absurdo y desproporciaonado que va a acabar arruinando a los comerciantes. Y todo esto pagado con dinero público y publicitado a los grande.

A esto hay que sumarle que se ha llegado a subvencionar  la operación de compra y adaptación del no-mercado de San Miguel con 600.000 euros de nuestro dinero, una operación que ha supuesto la destrucción del mercado de abastos que disfrutaban los vecinos del barrio de los Austrias para instalar un bar de tapas tras un escenario colorido, con un hiriente historia de acoso a los comerciantes de por medio.

De esta sencilla ecuación obtenemos como resultado que, el supuesto plan de revitalización y modernización de los mercados, está significando en realidad la introducción de las grandes multinacionales en un espacio ubicado en el corazón de la ciudad donde antes había servicio público, y todo esto subvencionado con millones de euros de nuestros impuestos y convertido en propaganda.