Madrid Shopping mall

La prensa internacional se hace eco de los procesos de gentrificación y privatización de los mercados de abastos de Madrid:

Posted by Francisco Carrillo   Via Jot Down Magazine

Tras años de demoras y conflictos legales, hace unos días se conoció la definitiva aprobación del proyecto para la construcción de la nueva plaza de la Cebada. Uno de los espacios más antiguos de la capital y mercado de abastos desde el siglo XVI encara su transformación en un centro comercial de 13.500 metros cuadrados que cumpla con los requisitos conocidos: edificio de última generación, atracción turística, icono visual, actividad de ocio y consumo. Se aduce la necesidad de los vecinos de contar con este equipamiento, pero de los más de cien puestos activos del mercado actual sólo sobrevivirán la treintena que no se ha acogido al plan de cese ofrecido por la administración. Lo demás serán Zaras, Ginos, Carrefours, Lacostes, Toys R´us o Pepe Jeans.

Proyecto para el Centro Comercial Plaza de la Cebada

La metamorfosis de la plaza de la Cebada se añade, a pie cambiado, al ciclo especulador que ha sacudido el centro histórico de Madrid, su área metropolitana y los ensanches residenciales, sin que la crisis económica que provocó haya planteado una estrategia distinta a la generalización del modelo shopping mall por toda la geografía regional. El único efecto comprobable del descalabro financiero ha sido la ralentización, cuando no la melancólica paralización, de actuaciones que antes se resolvían en plazo récord.

Desde hace más de dos décadas, las diferentes administraciones promueven una ciudad acorde a la cultura ideológica que reflejan, como ejemplo paradigmático, los documentos elaborados por la delegación de Madrid para la reciente Exposición Internacional de Shanghai. Celebrada en 2010 bajo el lema “Mejor ciudad, mejor vida”, Madrid presentó un pabellón cuya página web explica, en términos ilustrativos, los motivos de su participación en esta cita: “Madrid necesita invertir en imagen para que el mundo la perciba como es y Shanghai 2010 ofrece una visibilidad sin parangón”, una “ocasión irrepetible para promocionar Madrid” ante el “déficit de percepción internacional” que, según los organizadores, sufre la ciudad. La Expo, concluye el documento, es “un instrumento perfecto para llevar a cabo la estrategia de posicionamiento internacional de Madrid Global” (“Madrid Global” es el nombre de la fundación dependiente del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid encargada de la organización del pabellón).

Pabellón de Madrid en la Exposición Universal de Shanghai

El lenguaje mercadotécnico del dossier se traslada a las denominaciones que esta misma Área de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid emplea para designar los espacios más emblemáticos de la capital española, rebautizados en sus documentos como “Centros Comerciales Abiertos” (CCA). Así, el área que transcurre entre la plaza de Callao, la calle Preciados, la Puerta del Sol y la calle Arenal se conoce como “Centro comercial abierto Callao-Preciados-Arenal”, como también ocurre con la Plaza Mayor (“CCA Plaza Mayor”), la Gran Vía (“CCA Gran Vía”) o la calle Serrano (“CCA Calle Serrano”). Por su parte, los tradicionales mercados de abastos del centro histórico (Mostenses, La Cebada o Barceló) adoptan el nombre de “Centros Comerciales de Barrio”, mientras aguardan su reconstrucción en shopping malls y tiendas delicatesen, para los que hay aprobados planes concretos en diferentes fases de realización.

En Madrid el modelo shopping mall se ha impuesto aceleradamente a través de diversas estrategias: peatonalización de calles (Arenal, Preciados, Fuencarral, Montera, el tramo Callao-Plaza de Santo Domingo), remodelación de plazas (Callao, las Cortes, Santo Domingo u Ópera) y bulevares (Serrano, Gran Vía), adjudicación de licencias horarias especiales y recalificación de suelos para el gran comercio, fuertes inversiones en publicidad institucional (logotipos, actos promocionales y campañas de comunicación), construcción de edificios e infraestructuras icónicas o la promoción de eventos internacionales, como los repetidos concursos para albergar las Olimpiadas. El resultado de conjunto es un espacio público depauperado, en el que progresivamente desaparece el comercio tradicional mientras las áreas comunes se reurbanizan a partir de un minimalismo disuasorio que propone espacios sin referencias, elimina los elementos que favorecen su ocupación (bancos, árboles, jardineras, zonas de juegos) y extiende la vigilancia. Calles y plazas se reciclan así en meras vías de circulación peatonal entre la oferta de consumo.

Arriba izq: calle Preciados. Der: plaza de Callao. Abajo izq: plaza de Callao. Der: Madrid -Río.

Hablamos de una dinámica que no sólo ha afectado al centro histórico de la capital, sino que ha dominado el proceso paralelo de suburbanización regional. Desde el año 2007 la población del extrarradio metropolitano ha superado, por primera vez en la historia, a la población del municipio de Madrid a través de ensanches residenciales donde el mall ha ejercido de eje de expansión. Tanto en cifras relativas como absolutas, Madrid es la región con más número y superficie de centros comerciales del país, la mayor parte construidos al calor de la burbuja inmobiliaria que caracterizó su desarrollo económico hasta 2008. En 2009 el Instituto de Estadística de esta comunidad registraba 155 centros comerciales y 88 grandes superficies especializadas, a las que hay que sumar los miles de establecimientos franquiciados (más de 6.500 tiendas sólo de los sectores del textil, cuidado personal y restauración) que se extienden por los principales núcleos urbanos. El dato resulta elocuente: en un territorio que ocupa el 1,58 por ciento de la superficie de España se concentra el 22,6 por ciento de la superficie total de centros comerciales del país, con 2,85 millones de metros cuadrados destinados a este uso (fuente: DCCE 2008).

Ensanche residencial de Vallecas.

Tal densidad de centros comerciales permite hablar de toda una geografía del mall que condiciona la disposición del trazado viario y de transporte público, los equipamientos de ocio y servicios y, sobre todo, la configuración de los nuevos esquemas habitacionales que, contrariamente a la tradición urbana de la región, muestran unos espacios públicos singularmente anodinos: anchas aceras flanqueadas por los muros de las urbanizaciones residenciales, nulo comercio de proximidad, escaso equipamiento de servicios y ausencia de centros urbanos diferentes del mall que generen ocupación y confluencia. En estos verdaderos iconos de la periferia de Madrid se escenifican, con retraso, las imágenes más típicamente asociadas a la cultura Shopping Mall norteamericana: allí se reúnen las familias de extrarradio para participar de un ritual que implica menos el acto de la compra que la aculturación en el espacio simbólico, los tránsitos y los reclamos visuales de estos templos del consumo, cuyo eco promisorio resuena en las sugerencias new age de sus nombres: “Xanadú”, “Zielo”, “Islazul”, “La Gavia”, “Tres Aguas”, “Nassica”, “Loranca”, “Planetocio”, “Plenilunio” o “Equinoccio”, algunos de los cuales representan verdaderas ciudades (Parque Oeste, ParqueSur o Parque Corredor superan los 100 mil m2 de superficie exclusivamente comercial, es decir, sin incluir parkings ni otros servicios adyacentes).

Dentro de esta “geografía del mall”, la almendra central de Madrid actúa como el nódulo sobre el que orbita la trama de residentes-consumidores de la región, un gran centro comercial que se extiende por calles y plazas, áreas históricas, museos, oferta comercial y barrios temáticos, como spots privilegiados de una imagen de marca particularmente agresiva contra las textualidades urbanas que la cuestionan. La pluralidad real de la ciudad encuentra difícil acomodo en los parámetros del espacio promocional, así que los trabajos de renovación comienzan por la propia actividad residencial de los barrios históricos, desplazada ante la ausencia de servicios y la hiperconcentración comercial que sufren. Tal homogeneización implica que los espacios culturalmente diversos solo perviven en la medida en que se rearticulan como formas de la cultura de consumo. Así ocurrió en el barrio de Chueca y así sucede actualmente en Triball (nueva denominación para los alrededores de la Plaza de la Luna), cuya marginalidad y capacidad subversiva se canaliza en una imagen “multicultural” y sofisticada lista para exportar: el gueto transformado en barrio trendy.

El mejor ejemplo de esta tendencia lo representa el “Plan municipal de innovación y transformación de los mercados de Madrid” que prevé derruir los mercados de abastos del centro histórico para construir en su lugar edificios icónicos de nueva factura. Así, el Mercado de Barceló (ya derribado) se convertirá en el “Centro Comercial Mercado de Barceló”, como también se planea con el de La Cebada, Mostenses y San Antón, en un proceso paralelo al que sufrió el Mercado de San Miguel, que de dar servicio a los habitantes de la zona se transformó en un espacio delicatessen con productos y precios dirigidos al visitante ocasional. El programa se completa con el Plan FICOH, que propone ayudas económicas al pequeño comercio para su integración en centros comerciales y centros comerciales abiertos, así como su inclusión en circuitos turísticos y su “adecuación” tecnológica y estética.

Proyecto para el Centro Comercial Mercado de Barceló

A pesar del cuestionamiento que desde la disciplina ha surgido de estos esquemas urbanos, las actuales demoras en la ejecución de proyectos se deben, más que a la revisión de sus bases conceptuales, a las dificultades financieras que atraviesan las administraciones públicas. Según datos del Banco de España, la deuda contraída por el Ayuntamiento de Madrid asciende a más de 7.000 millones de euros, una cifra que responde, principalmente, a los sobrecostes del espectáculo urbanístico. Los 6.000 millones de euros que hasta ahora se han invertido en Madrid Calle-30 avanzan por la senda que marcaron los 4.500 millones de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas (en este caso a cargo del Ministerio de Fomento), los más de 4.000 previstos (sólo en infraestructuras) para la Operación Chamartín (que contempla un presupuesto total de 11.000 millones de euros), los 466 millones de la remodelación del Palacio de Cibeles, los 300 de la Caja Mágica, los 125 de la remodelación del Palacio de los Deportes o los más de 100 del Centro Acuático y el Estadio de la Peineta, estos últimos como parte de la candidatura olímpica de la ciudad.

Desde las instituciones públicas la ciudad-marca adopta una gestión corporativa que fija sus objetivos en la imagen global del producto. Así interpretan la utopía tecnocrática que impregna los documentos de Shanghai 2010: “Un lugar de encuentro, de toma de decisiones, un lugar en que se describen problemas globales y se presentan posibles soluciones”, cuyo objetivo consiste en “compartir información sobre tecnología, investigación, oportunidades de negocio, comunicación, cultura y entretenimiento”. Frente a los problemas globales, Shanghai 2010 se proponía como un espacio fluido en que la comunicación abierta y el consumo de imágenes obra un supuesto consenso global, enmascara las contradicciones económicas y media en la solución de conflictos.

La evolución material de la ciudad expresa así la pugna abierta entre mercado y democracia. En el contexto de una planificación urbana de corte neoliberal, que además de privilegiar usos y tránsitos espaciales concretos, implementa medidas legales para corregir aquellos que entiende disfuncionales, lo que aparece en cuestión es el propio escenario que ubica y posibilita la idea moderna de ciudadanía. De este modo, el sesgo espacial de los más recientes movimientos sociales a través de sus ocupaciones y reapropiaciones de plazas ha respondido, además de otras consideraciones, a la sustracción física del espacio público.

Fotografía: Juanjo Martín

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2 thoughts on “Madrid Shopping mall

  1. realizar un mercado de abastos soterrado y transformar toda la parte superior mercdo cebada y calles adyacentees en un bosque interior, jardines parques infantiles y para la tercera edad, perros y demás seres vivientes, el jardín de las delicias pulmon de la latina, el new retiro de madrid, se sumara con esto, comerciantes, vecinos y todas las demas fuerzas de madrid

  2. veo, que lo escrito se ha publicado, como centrar el esfuerzo en conocimiento para que MERCASA , como defensora en teoria de los mercados municipales, pueda sumarse ( En nombre de Roberto Alonso, Jefe de Estudios de Mercasa, le adjunto la invitación para asistir a la 5ª Conferencia Internacional de Mercados Minoristas que tendrá lugar en Madrid los días 2 y 3 de Julio.)
    el ciudadano, no siente empatia por nada a no ser que le abramos los ojos o lo que se le ofrezca desborde su imaginación.
    13.500 metros cuadrados del mercado y unos 15.000 metros cuadrados de las calles adyacentes, podrian aportar esa ilusión para que los más de 28.000 metros cuadrados de jardín, bosque, parke, sin vehiculos en superficie, bien estructurado en planos, y todo tipo de información, les viera ver a los vecionos que ese es su futuro y no la polucion, trafico, y perdidad de identidad y convivencia que ocasionaria un centro comercial en altura.ver puntos criticos del modelo hiper de jose allende

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